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Catedral de León
Las ciudades de Castilla y León comienzan a convertirse en el s XIII en prósperos centros de comercio. Deseosas de demostrar su importancia, pronto se fijarán en Francia y comenzarán a construir grandes catedrales. De Francia llega un nuevo estilo artístico, el Gótico, que alienta la construcción de iglesias altas y acristaladas. Surgen así las grandes catedrales góticas.
Es el momento culminante del arte Gótico español, y cada ciudad desea tener su propia catedral, que compita en altura y belleza con la de las localidades vecinas.
El arco apuntado( de forma similar a la proa de un barco) permite aumentar el tamaño de las ventanas y formar bóvedas llamadas de crucería que hacen más amplio el espacio interior de la iglesia. Así mismo, inventan los llamados arbotantes, elementos exteriores en forma de medio arco que ayudan a distribuir el peso de los edificios.
Las iglesias se hacen más ligeras y los muros, antes compactos, se abren con grandes cristaleras policromadas ( de varios colores) que las hacen más bellas y luminosas.
Destacan como elementos representativos del Gótico en Castilla y León las catedrales de León ( universalmente admirada por las múltiples vidrieras de colores que aligeran sus muros) y Burgos (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984). También destaca la catedral Nueva de Salamanca.
Tomado de U.D “El patrimonio de Castilla y León. Arte y Cultura” de la Fundación Villalar.