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Las villas romanas eran residencias donde vivían los propietarios de las tierras de cultivo. Casi siempre, se construían en el centro de las propiedades, para poder controlar mejor los trabajos del campo. Algunas eran muy lujosas, con muchas comodidades, y contenían bellas obras de arte.
La villa romana se edificaba alrededor de un gran patio central. En él y en las habitaciones importantes había mosaicos en el suelo formando dibujos con pequeñas piedras de color, llamadas teselas.
Tomado de U.D “El patrimonio de Castilla y León. Arte y Cultura” de la Fundación Villalar.