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Imagen-talla de Gregorio Fernández

El arte barroco surge después del Renacimiento y abarca todo el siglo XVII y parte del XVIII. Se trata de una época dura y dramática para gran parte de la población, en la que la Iglesia católica luchaba contra el protestantismo, que se estaba extendiendo.
Entre las características generales del arte Barroco, que propició la multiplicación de edificios religiosos, se encuentra la búsqueda de la emoción. Abundan las escenas de martirios y apariciones milagrosas.
El mayor representante de la escultura barroca castellana del siglo XVII es Gregorio Fernández, que realizó numerosas esculturas de la figura de Cristo Yacente, que podemos encontrar en diferentes iglesias de la Comunidad. Esculpe figuras humanas con un gran realismo, matizando los huesos y la tensión de los músculos e incorporando la sangre como un elemento indispensable.
Tomado de U.D “El patrimonio de Castilla y León. Arte y Cultura” de la Fundación Villalar.