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Durante el siglo XVI se siguen construyendo Iglesias y edificios con características góticas, pero a los que se van añadiendo los primeros elementos renacentistas. Los arquitectos van incorporando sobre todo en las fachadas, una decoración rica y abundante que requiere un minucioso trabajo; por eso en España se le dio el nombre de “plateresco”, por comparación con el trabajo de los plateros.
La capital del arte es, sin duda, Salamanca. Algunos de los edificios más importantes en la ciudad son la fachada de la Universidad y el palacio de Monterrey, entre otros.
Fuera de Salamanca son buenos ejemplos de arte renacentista:
El convento de San Marcos en León.
La Puerta de la Pellejería y la Escalera Dorada de la catedral de Burgos.
El colegio de Santa Cruz en Valladolid.
Tomado de U.D “El patrimonio de Castilla y León. Arte y Cultura” de la Fundación Villalar.