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Si una imagen se ha repetido para caracterizar a la Comunidad de Castilla y León, ésa ha sido la de su campo. Pero, la realidad es que hoy nuestra región ya no tiene en las labores agrícolas ni el volumen de trabajadores más importante ni la actividad económica más relevante. Sólo un 8,2% de la población ocupada de Castilla y león se dedica al sector primario, y su aportación al Producto Interior Bruto regional se cifra en el 11%.

Aunque tardío, el desarrollo industrial el siglo XX en nuestra Comunidad modificó la histórica estructura productiva de esta tierra, relegando al sector primario a un segundo plano. Aquellos procesos despoblaron nuestros campos, pero también los modernizaron, gracias a un fuerte desarrollo tecnológico y a la concentración parcelaria, que modificó las dimensiones del labrantío.

Las tierras de cultivo ocupan aproximadamente el 40% de la superficie total de Castilla y León, de las cuales se dedican a cultivos herbáceos más del 78%, a cultivos leñosos el 2,3% y a barbechos y otras tierras no ocupadas el resto.

El característico cultivo de cereales de grano sigue siendo el más extendido de la región. Otros cultivos con gran presencia son: girasol, remolacha, alfalfa, leguminosas de grano, patata, hortalizas y viñedos, con gran consolidación de denominaciones de origen en la región.

En cuanto a la ganadería, Castilla y león encabeza el censo español de las producciones de vacuno y ovino y es la tercera región en porcino y la cuarta en caprino.

Tomado de U.D "La Geografía de Castilla y león" de la Fundación Villalar.